domingo, 2 de diciembre de 2012

Las Aventuras de Tom Sawyer



“Todos estaban dispuestos. Se repartieron paquetes de bujías y enseguida todo el mundo se puso en marcha monte arriba. La boca de la cueva estaba en la ladera y era una abertura en forma de A. Dentro había una pequeña cavidad, fría como una cámara frigorífica, construída por la naturaleza con sólidos muros de roca caliza que rezumaban humedad, como un sudor frío. Era romántico y misterioso estar allí en la profundidad sombría y ver allá fuera el verde valle resplandeciente de sol. “

"La procesión empezó a subir la abrupta cuesta de la galería principal ; la vacilante hilera de luces permitía entrever los ingentes muros de roca casi hasta el punto en que se juntaban , a dieciocho metros de altura. Esta galería principal no tenía más de dos o tres metros de anchura. A cada paso, otras altas resquebrajaduras, aún más angostas, se abrían por ambos lados, pues la cueva de Mac Dougall no era sino un vasto laberinto de retorcidas galerías que se separaban unas de otras, se volvían a encontrar y no conducían a parte alguna. Se decía que podía uno vagar dias y noches por la intrincada red de grietas y fisuras sin llegar nunca al término de la cueva”.

Mientras, Tom y Becky se separan sin darse cuenta del resto de los excursionistas y se pierden en el laberinto de las galerías de la Cueva Mac Dougall:
“Poco después llegaron a un lugar donde una diminuta corriente de agua, impregnada de sedimento calcáreo, caía desde una laja, y en el lento pasar de las edades había formado un Niágara con encajes y rizos de brillante e imperecedera piedra. Tom deslizó su cuerpo menudo  por detrás de la pétrea cascada para que Becky pudiera verla iluminada. Vió que ocultaba una especie de empinada escalera natural encerrada en la estrechez de dos muros, y al punto le entró la ambición de ser un descubridor”
.
“Se hallaban en una caverna cuyo techo parecía sostenido por muchos y fantásticos pilares formados al unirse las estalactitas con las estalagmitas, obra del incesante goteo durante siglos y siglos.”
“Se pusieron de nuevo en marcha, sin rumbo alguno, al azar. Era lo único que podían hacer: andar, no dejar de moverse. Durante un breve rato pareció que la esperanza revivía, no porque hubiera razón alguna para ello, sino tan sólo porque es natural en ella revivir cuando sus resortes no se han gastado por la edad y la resignación con el fracaso”. 



Del libro: Las aventuras de Tom Sawyer. Autor: Mark Twain. Dibujos de: True W. Williams
El amor a la libertad, la lealtad a los amigos y el canto a la vida llenan sus páginas. Escrito en 1.876, es un libro que todo niño deberia leer.

2 comentarios:

Pilar Moreno Wallace dijo...


Me ha entrado la nostalgia del libro y lo estoy leyendo de nuevo.

Loreto Wallace Moreno dijo...

No me extraña. Es un libro precioso.