domingo 5 de julio de 2009

Wit-tandoum 1.980 :Las carbureras y otros problemas

















Esto fue en 1.980 en nuestra salida a explorar la Cueva de Wit-tandoum. El año anterior había ido nuestro grupo, comprobando la importancia de esta cueva que sería durante años la de mayor recorrido de Marruecos. Aprovechando la Semana Santa hicimos una salida conjunta con el E.R.E. de Cataluña, con los que ya habiamos explorado la Sima GESM. (Por ello, el sifón terminal lleva el nombre de Lago E.R.E., ya que uno de los que llegó a él en primera exploración, pertenecía a este grupo catalán.
El grupo de participantes fue reducido: cinco espeleólogos. Dos del GESM (J.A. Berrocal y yo) y tres del E.RE.. (Olaguer Escolá i Boada, Martí Romero i Rectoret y un tercero cuyo nombre creo era Toni.
Una vez llegados a Ceuta, cambiamos el dinero a la manera de entonces: te sentabas en un bar y al ratito aparecía un marroquí que te ofrecía los dirhams a muy bien cambio. Se regateaba un rato (esta vez a la alza) y al final se llegaba a un acuerdo. Con los billetes en la mano te dirigías a la frontera. Te ponías en una larga cola para pasarla, y después de mil peripecias entre las que incluía que se te acercaba de nuevo otro marroquí y se ofrecía a “colarte”. Entonces tú le dabas tu documentación, él se iba hacia el funcionario y ¡voilà! problema resuelto previo pago de unos dirhams.
Llevábamos un coche alquilado. Bajamos sin detenernos hasta Agadir donde teníamos un contacto: un espeleólogo de un club de allí que se llamaba José Luis. Era de familia francesa afincada en Marruecos. Este país recuperó su independencia en 1.956, ya que antes había sido un protectorado francés. Después de charlar con él y aclarar algunas dudas sobre la cavidad, nos indicó a un muchacho marroquí del pueblo más cercano a la cavidad, -Tizgui N´chorfa- que sería el encargado de traernos alimentos frescos todos los dias.
Así pues seguimos hacia este pueblo donde contactamos con este hombre. La zona donde nos hallábamos era ya en la cadena montañosa del Atlas. Kilómetros y kilómetros de pistas llevaban hasta la entrada de la cavidad. Pero más que pistas eran caminos de piedras, con diferentes cruces de arroyos, donde pinchamos varias ruedas. En los repechos había que bajarse a empujar el coche para poder seguir la aproximación. Pero merecía la pena. La belleza del país sobrecoge. En otra foto se puede apreciar la cascada que surge de la boca de Wit-tandoum.
En 1.928 ingenieros franceses habían realizado un estanque a la entrada de la cueva y un canal que recoge las aguas de la surgencia, y que abastece de agua al pueblo de Tizgui.
En 1.954 se comenzaron las exploraciones en esta cavidad a cargo de espeleólogos franceses, y se topografiaron unos 4 kilómetros de galerías. En el año que nosotros fuimos ya se habían alcanzado los 6 kilómetros de recorrido. Por parte del E.R.E., el biólogo Olaguer Escolà venía con la idea de hacer un muestreo de la entomofauna, que se presentía rica debido a las condiciones de esta cueva.
Una vez instalado el campamento, nos preparamos para entrar en Wit-tandoum. Entre las anécdotas, cabe señalar la personalidad de Olaguer, que cumplía con todos los requisitos de estos “sabios”: despistado, más preocupado por sus bichitos que por él mismo, se podía pasar el dia encorvado sobre las aguas buscando troglobios sin acordarse de comer ni de la hora que era. Muy emocionado, un día nos comentó que había recolectado un curioso ejemplar del cual sólo se había encontrado hasta la fecha otro. Por lo que se había “duplicado” la población.
La contribución a la bioespeleología por parte de Olaguer ha sido muy importante. En 1.983 descubre y estudia junto a Cancio una nueva especie de coleóptero cavernícola, el “Aphaenops catalonicus Escolà et Cancio”.Este bichito fue localizado en la Cueva de les Toscloses, en Huesca. Publicaron su trabajo en la Revista Speleon pp. 26-27 año 1.983.
Os pongo una foto de Olaguer, en plena búsqueda en las galerias de Wit-tandoum. El ha sido Conservador del Museo de Ciencias de Barcelona, y he sabido que este año ha sido el de su jubilación.
Y ahora a lo que iba: ¿qué pasó relacionado con las carbureras? Pues que tuvimos un accidente bastante grave que interrumpió nuestra exploración. En estas cavidades tan extensas hay que llevar bastante carburo de repuesto. Nosotros usábamos unas tanquetas de plástico duro, donde metíamos las piedras. Una de éstas no fue cerrada hermeticamente y no nos dimos cuenta. Las galerias de la cueva con casi todas el curso del rio subterráneo que aflora por su boca, las aguas son tranquilas y de poca profundidad en muchas zonas. Por lo que gran parte no utilizas el bote, sino que se vá andando con el agua a media pierna. Un poco de agua fue entrando por la boca de la mal cerrada tanqueta. En una parada de la exploración, se fué a rellenar los carbureros. El que creo se llamaba Toni, se inclinó sobre ella para abrirla, con la llama de su carburero bien encendidad y… ¡boom! La deflagración y el ruido de la exploxión se escuchó a lo largo de la galería. Ya podeis imaginar lo que sucedió. Toda la cara achicharrada.
Como es lógico la exploración terminó allí. Mientras Martí Romero llevaba a su compañero al hospital de Agadir, a través de más de 30 kilómetros de pista infernal, el resto nos quedamos desmontando el campamento.
Al día siguiente bajamos al pueblo de Tizgui N´chorfa donde el muchacho que nos había estado subiendo alimentos frescos, nos había invitado a un té en su casa como despedida. Allí tuvimos la oportunidad de tomar este té al más puro estilo árabe: el primero amargo como la vida, el segundo dulce como el amor y la ultima taza suave como la muerte. Excuso es decir que a mí me sirvieron la última por eso de ser mujer. Se acompañaba de pan ázimo con dos tipos de miel. Una más líquida y otra muy espesa. Las moscas revoloteaban a nuestro alrededor que daba gusto. Pero nootros no les hacíamos ningún caso: había que seguir el ejemplo de nuestros anfitriones.
En Agadir recogimos a Marti y a Toni que había sido atendido en el hospital. Tenía un tratamiento que consistía en ponerse un liquido por toda la cara todos los dias. Al principio sólo se le notaba la piel como algo encendida, pero luego empezó a secársele y toda adquirió un tinte negro a modo de máscara, al mismo tiempo que se encogía. Era algo extraño, y la gente le miraba con disimulo. No parecía una quemadura. Al cabo de unos quince días, supimos que toda la piel se desprendió y quedó la suya igual que antes. Así que al final la curación fue total.
Durante nuestra estancia en Marruecos, sufrimos una inifinidad de controles por parte de la policía en las carreteras. Hasta tal punto, que de tanto sacar los pasaportes, a Olaguer se le extravió el suyo y al llegar a Ceuta tuvo que quedarse en esa ciudad hasta que le hicieron uno nuevo. Nosotros, como teníamos que volver al trabajo, regresamos a España.
Para entretenerse, nos comentó Olaguer más tarde, que se dedicó a buscar insectos en el parque, pero tuvo que dejar de hacerlo al comprobar que la gente empezaba a mirarle de una manera extraña: resultaba sospechoso ver a un sujeto tan largo como él, tirado por los suelos, mirando cosas invisibles para la mayoría. Como no quería terminar en el cuartelillo lo dejó.
Entre los mas bellos recuerdos, una noche al regreso paramos a dormir en un bosque. Inesperadamente todo se iluminó: miles de luciérnagas volaban entre las ramas dando un aspecto mágico al lugar. Excuso es decir que Olaguer se levantó, se olvidó de la cena y salió como loco a intentar capturar una. Estos bichólogos no tienen arreglo.!
Y así fue esta salida a Wit-tandoum en el ya lejano 1.980.

Después de esto nuestro grupo ha ido inmumerables veces, siendo nuestro compañero Angel Muñoz Marin el gran conocedor de la cavidad. Esperamos que algún día presente los resultados de sus campañas de exploración en ella.


Fotografias: J.A. Berrocal

jueves 14 de mayo de 2009

Campamento Regional en Montejaque (1.975)


Un momento durante las prácticas.



Durante este Campamento, se realizaron unas prácticas de Socorrismo y Rescate, durante las cuales se hizo la "novedosa" presentación de un Torno de Fricción sobre tambor con banda elástica. Su principal interés radicaba en que se podía emplazar en cualquier lugar sin necesidad de plataforma. Se sujetaba con una tiranta trasera y el mecanismo de recuperación se hacía a base de una palanca que accionaba unos trinquetes que hacían girar el tambor. En este año de 1.975 se pensaba que el futuro de los grandes pozos sería el empleo de tornos para su bajada y subida.



La técnica de la sola cuerda aún no se había implantado.






Foto: Jose A. Berrocal

domingo 26 de abril de 2009

ESCALANDO EN EL CHORRO




Para estar en forma y practicar técnicas, acudíamos a las cercanas paredes del Cerro Coronado ó del Monte San Antón. Pero nuestras miradas se dirigían hacia las verticales paredes del Chorro, allí donde el río Guadalhorce se encajona y se abre paso a través del increíble Desfiladero de los Gaitanes. Este cañón tiene unos tres kilómetros de longitud, sus paredes más altas alcanzan los 300 metros, y hay zonas en que la distancia entre ambas paredes apenas supera los tres metros.


Antes de construirse el embalse, en épocas de grandes lluvias, las aguas del río salían en forma de fuertísimo “chorro” por su zona más estrecha. Debido a su construcción, ya no es posible ver ese chorro que dio lugar a su nombre.


La Presa del Conde de Guadalhorce, nombre de dicho embalse, fué inaugurada en 1.921 por el rey Alfonso XIII. Para ello se construyó un camino colgado que bordea todo el cañón, y que por ello lleva el nombre de "Caminito del Rey".


Así que un día de los primeros meses de 1.972, nos dirigimos hacia allí Juan Luis Bellido Martin, Antonio Morales Lopez y yo, Loreto Wallace, con la idea de empezar a abrir la primera vía de escalada en El Chorro. Para ello tomamos un tren que hacía el recorrido Malaga-Madrid, y tenía su parada en esa estación. Desde allí estaban cercanas las vertiginosas paredes del Chorro. Llevábamos unas pocas cuerdas y clavijas para la empresa. De esta salida no hice relato alguno, asi que es más de memoria lo que escribo. Pasamos la noche en un bosquecillo de eucaliptus cercano, y a la mañana siguiente nos enfrentamos con nuestra primera escalada “en serio”. Para esta primera vez elegimos una vía fácil –al menos así nos lo pareció a primera vista-. La denominamos “Via de las Cabras”, siendo sus tramos más difíciles de grado IV+. Esta vía está en las denominadas ahora “Placas Frontales”. El destrepe lo efectuamos mediante rápeles por la vertiente contraria. Así salimos frente a las llamadas “Placas de Atrás”.
Se nos había hecho algo tarde, y volvíamos a Málaga subiéndonos al tren que paraba sobre las diecinueve horas. Recuerdo que tuvimos que volver corriendo con los macutos en la espalda, porque lo perdíamos.

Unos meses después, el 18 de julio de 1.972, volvimos de nuevo al Chorro, con la intención de abrir una nueva vía. Esta vez iba acompañada de J.A. Berrocal, Antonio Morales y mi hermano Manolo que desde el suelo, iba a intentar fotografiar parte de la escalada. Elegimos una zona de ascenso , a la derecha de la Vía de las Cabras. El ascenso comenzó de forma fácil, pero con la dificultad de una caliza muy descompuesta. Subimos unos 150 metros hasta llegar a una zona extraplomada que obligaba al cruce de un techo de bastante longitud. Se intentó una salida hacia la izquierda para conectar con la Vía de las Cabras, pero ello requería un gran péndulo, pero la verdad, en ese tiempo no teníamos material ni técnica para afrontarlo. Así que tuvimos que realizar un descenso muy delicado a base de rapels, en zonas muy extraplomadas.
El rápel se efectuaba con la técnica Dülfer, o sea, cuerda frenada por el cuerpo. Las reuniones fueron en zonas pequeñísimas, siendo la última una “reunión de estribos”: la cuerda se acababa en un sitio en que sólo estaba la pared lisa y vertical.

Al final, después de casi nueve horas de lucha con la pared, logramos llegar al suelo. A esta vía le llamamos “del Abandono”. No hay que explicar el por qué.
Al año siguiente, volví al Chorro junto con Francisco Gutierrez, Antonio Morales,y su hermano Manuel Morales. Aquí abrimos la “Vía del Chivito”, escalada fácil y propia para empezar a escalar en El Chorro. El encuentro con un pequeño chivito, en mitad de la misma, fue a lo que debe su nombre.

En septiembre de 1.975 , junto con Jose A Berrocal , Juan Antonio G. Mayorga, y Eugenio del GAMP, hicimos la Vía del Extraplomo, que presenta una placa lisa muy aérea. Y nunca más volví a estas maravillosas paredes.


Hoy día es un centro conocido internacionalmente como punto de encuentro de escaladores. Numerosas vías de mayor o menor dificultad, han sido abiertas allí. Pero no hay que olvidar, que la primera vez que se subieron sus lisas paredes, fue en aquel lejano año de 1.972, en que tres espeleólogos del G.E.S. de Málaga abrimos la Vía de las Cabras.
En noviembre de 1.985, (trece años más tarde), se celebró allí el 1º Encuentro de Escaladores del Sur de España.

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martes 24 de marzo de 2009

Travesía inversa Gato-Hundidero (Notas de Prensa)







Traigo aquí los recortes de periódico que en su día me envió Jorge Romo para documentar esta 1ª travesía en esta cavidad (a falta de que Pepe Sánchez nos envíe documentación sobre la que él realizó con Cristobal León, y que según afirma, fué anterior a ésta).






(Ver entrada con el nombre de "Travesía Gato-Hundidero: 15 enero de 1.975)

lunes 2 de marzo de 2009

La Sima de Cacao (1.976)


Arriba, preparándonos a la entrada de la Sima.



Durante el Campamento de Espeleología realizado en Villaluenga del Rosario en 1.976, se realizó la exploración de esta sima, de la que se conocía su gran pozo de entrada en una vertical absoluta de -80 metros, que aún hoy día sigue siendo la mayor de la provincia de Cádiz.
Debido a su amplia boca, la luz penetra hasta el fondo del mismo, haciendo de su bajada una experiencia difícil de olvidar. Su boca se abre en la Sierra del Caíllo, y para llegar a ella se impone una fuerte subida desde el pueblo.
Componíamos la expedición:
Juan Antonio G. Mayorga
Toñi Martin
Mari-Angeles Garcia Vázquez
Loreto Wallace
Jose Maria Verdugo
Jose A. Berrocal
Las bajadas las realizábamos con descendedor, y las subidas con escalas. Bajamos todos, excepto Berrocal que se quedó en superficie para organizar la seguridad en la maniobra de subida.
Hoy día, con la técnica de la sola cuerda, este pozo se suele fraccionar para que sea más rápido el ascenso y descenso del mismo.
En la base del pozo existía una estrecha continuación que nosotros forzamos con la ayuda de una maza de escalada, accediendo a una zona seca , por la cual se alcanza la profundidad de – 122 metros.
Posteriormente, el GIEX en el año 1.984 descubrió una sala de gran belleza, a la cual denominó Sala GIEX, y a la que llegaron mediante un péndulo a -45 metros en el gran pozo de entrada. En ella se puede admirar una espectacular colada de 22 metros de altura, así como gours y nidos de pisolitas. Por esta zona se alcanza la cota más profunda de la cavidad: -139 metros.
Recuerdo que volvimos al pueblo, después de la exploración, ya entrada la noche. Tuvimos que alumbrarnos con nuestros carburos para encontrar el camino más fácil de bajada entre aquellos canchos. Parecíamos una procesión de ánimas.
Foto: Manolo Wallace

sábado 24 de enero de 2009

Sima Azul (1.972): o cómo extraviarse en El Torcal.

De izqda a derecha: J.L. Bellido, Loreto, MariPaz y Antonio Morales "nono"

El GES de Málaga estuvo por primera vez en esta sima en 1.972. Fue durante los días 29, 30 de Abril y 1 de Mayo de ese año cuando un grupo de nueve espeleólogos subimos al Torcal e instalamos nuestras tiendas de tela naranja muy cerca del cerrado Parador de Turismo. Hasta el verano no abría. Durante el resto del año el Torcal dormía un sueño solitario del que sólo despertaba en las escasas ocasiones en que subíamos de exploración.
Llegamos a Antequera en autobús. Allí alquilamos una furgoneta para subir el material. Mi hermano subió en su vieja moto, yo lo hice en el único coche, el de Andrés, que iba acompañado por su mujer Mari Paz, aunque ella no hacía espeleo. El resto, supongo que subió a pié.
La primera noche fue accidentada. El tiempo era horroroso: llovía y una espesa niebla cubría todo el Torcal. Hacía mucho frío. Nos metimos en las tienda y ¡a mitad de la noche un rebaño de vacas se nos echó encima! . Como nos iban a pisotear las tiendas, ideamos una estratagema: con las latas vacías de la cena, las llenamos de carburo y le prendimos fuego. Se colocaron en las esquinas del campamento y ¡problema solucionado!. Las vacas, las pobres, deben estar aún corriendo…
Durante toda la noche llovió con fuerza. El agua entró dentro de las tiendas, y a la mañana siguiente la achicamos con las latas vacías. No se dirá que no reciclabámos…Fueron latas multi-usos.
Nos preparamos para la exploración y topografía de la Sima de la Mujer. Unos años antes ya había estado en ella el GEMA, pero nosotros no sabíamos su profundidad exacta y, desde luego, la topografía no estaba hecha. Bajamos Juan Luis Bellido, mi hermano Manolo y yo, e hicimos el trabajo sin ningún problema. Quiero recordar que la profundidad total es de unos 83 metros y la bajamos y subimos con la escala, que era el método utilizado.
La siguiente sima a la que nos dirigimos fue a la cercana Sima Azul. Y aquí fue donde empezaron a suceder las cosas. Resulta que en esta salida venía por primera vez un muchacho llamado Cornax (no recuerdo su nombre). El equipo lo formábamos Juan Luis Bellido, Rafael Ternero y yo. Cornax se ofreció a quedarse en la boca de la sima para enlace con el campamento y hacer la seguridad. Y así lo hicimos: bajamos los tres, realizamos un croquis de la sima y regresamos al pie del pozo de entrada. Serían las nueve de la noche. A las voces nuestras llamando a Cornax, éste nos contestó incoherencias. Nos decía que había cambiado el anclaje de la escala y que no sabía si estaba bien. Al menos eso fue lo que le entendimos.
Para abreviar: como no estábamos seguros de la instalación, no quisimos subir. Así que le gritamos que fuera en busca de Federico Ramirez. ¡Enseguida vuelvo! Eso dijo, pero fué la antesala de toda una noche esperando allá abajo, al pié del pozo, tiritando de frío con nuestros monos de tela y quemando los papeles de los croquis para calentarnos. Claro, no lo conseguimos… Cornax mientras tanto deambulaba entre la niebla, completamente extraviado, sin conseguir encontrar el Parador.
El resto de nuestros compañeros se encontraba a resguardo del mal tiempo dentro del vacío Parador (nos habían dado permiso para utilizarlo). Cenaron y se pusieron finos con las botellas dejadas en el bar. Claro, de nosotros, ni se acordaron.
En Parador de El Torcal, mientras el equipo de exploración se hallaba en Sima Azul.

Al día siguiente, extrañados por nuestra tardanza, corrieron a la boca de la sima y pudieron contactar con nosotros.Casi nos habíamos convertidos en carámbanos. No fue hasta un rato después de haber salido cuando apareció Cornax totalmente exahusto de tantas vueltas como había dado.
Así que si en ese año hubiéramos dado la moñigota de oro, Cornax la hubiera ganado con creces. Durante tiempo después, nombrar a Cornax era tocar un poco madera. Era un chaval muy majo, pero solía sucederle cosas así. Pasó fugazmente por el grupo, y no he sabido nunca más de él.
Fotos: Archivos personal de Manolo Wallace y Loreto Wallace
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martes 6 de enero de 2009

Feliz y Espeleológico Año 2009


Foto: Loreto Wallace

Exploraciones en La Serrezuela ( 3 septiembre 1.972)

De pié, de izqda a derecha: Federico Ramirez Trillo, Antonio Morales y Antonio Gil. Delante y en el mismo orden: Andrés Hurtado y Antonio Bueno.

Con el objeto de comenzar un estudio sistemático de esta sierra situada en el término municipal de Benalmádena, un equipo formado por :

Federico Ramirez Trillo
Antonio Gil Algaba
Antonio Morales Lopez
Antonio Bueno Rodriguez
Andrés Hurtado Alba (acompañado por Mari Paz, su mujer)


todos ellos miembros del Ges de Málaga, se desplazaron a la zona y durante este año y el siguiente estuvieron localizando cavidades, realizando sus topografías y y el estudio Geomorfológico de la zona.
La sierra fué dividida en tres zonas para facilitar el trabajo: Serrezuela Chica, Alta y Baja. Esta ultima fué la que más cavidades dió, y abarcaba desde la conocida Cueva de Los Botijos (con yacimiento neolítico), hasta la carretera antigua de la costa.
Cuevas como: De las Malas Pulgas, Cueva de los Cabreros, Cueva Sin Techo, Sima Gil, Cueva Gil, etc fueron estudiadas por este dinámico grupo.
Después de ellos, poco o nada se ha hecho en esta sierra. Es verdad que todo lo encontrado en ella han sido pequeñas cavidades, pero en muchas aparecieron restos arqueológicos dignos de un amplio estudio. La cercanía de la Cueva de los Botijos, expoliado su importantísimo yacimiento Neolítico, y de la Cueva del Toro, con pinturas rupestres, dan idea de la importancia de la zona.

miércoles 26 de noviembre de 2008

Campamento Regional en Cañón Río Lobos (Soria) 1.972




Durante la Semana Santa de este año de 1.972, se organiza el II Campamento Regional de Espeleología en el Cañón de Rio Lobos (Soria). La participación fué muy numerosa, acudiendo espeleólogos de toda España. De nuestro Grupo, el GES de Málaga, acudimos:


Manuel Wallace Moreno
Jose A. Berrocal Perez
Loreto Wallace Moreno.
Hicimos el viaje en tren hasta Madrid, y allí nos esperaba un autobús fletado por el Comité Castellano Centro, que nos llevó hasta el lugar del encuentro.
El Cañón de Rio Lobos, en la provincia de Soria, se halla en el término del pueblo de Ucero. Es un desfiladero de unos 14 kilómetros de longitud con gran riqueza de fauna (buitres leonados, lobo ibérico...) y de flora (sauces, sabinas, chopos...). Actualmente se encuentra protegido bajo la figura de Parque Natural desde 1.985, así que la acampada y la entrada al desfiladero están sujetas a estrictos permisos. Pero en 1.972 todo eso era inconcebible, así que podias acampar y pasear por todos los sitios que te diera la gana.
La gran asistencia de espeleólogos a este campamento, se puede apreciar en la segunda fotografía.



El tiempo nos acompañó durante los 4 dias. Lució un sol espléndido, aunque las temperaturas eran bajas. La noche más fría se registró -5 grados e el termómetro y correspondió a la del día 1 de Abril.
En este impresionante cañón kárstico teníamos abundandante cuevas que explorar. Nosotros participamos en la topografía de la Cueva Galiana Alta junto con miembros del GEOS de Sevilla. Asimismo visitamos la Galiana Media, siuada a una cota más baja que la anterior, pero de mayor desarrollo. Esta última, de gran belleza debido a sus numerosas formaciones muy blancas: coladas, mantos, agujas... y numerosas pisolitas en sus gours. No sé en qué estado se hallará hoy, ya que es una cueva muy visitada por su facilidad de recorrido.
Otra actividad que realizamos fué la topografía de la Sima de La Paridera.
Además de la espeleología también nos dió tiempo para hacerle una visita a la Ermita de San Bartolomé, antinguo monasterio templario de San Juan de Otero, cargado de símbolos esótericos, y que está enclavado al pié de una de las elevadas paredes del cañón.
Después de estos 4 días volvimos a Málaga muy satisfechos de nuestro contacto con la espeleología de esta provincia de Soria.

viernes 24 de octubre de 2008

La Sima del Cadete, en Carratraca (Marzo 1.973)


En Marzo de 1.973, durante los días 17, 18 y 19, un grupo formado por: José Enrique Sanchez Pérez, Federico Ramirez Trillo, Fco. Gutierrez Ruiz, Federico Ruiz Ortiz y Juan Antonio Gutierrez Mayorga (éste último como acompañante), partió hacia Carratraca para explorar la Sima del Cadete, ó Sima Gorda, como también era conocida.

El nombre de Sima Gorda se lo había puesto el GEOS de Sevilla, pero para el GES de Málaga, era la Sima del Cadete.

Tras una larga búsqueda, al final la localizaron gracias a unos chavales del pueblo que la conocían como "la Sima".

Su idea era terminar la exploración de la sima, emprendida unos años antes, y completar su topografía.

Descendieron el 1º pozo topografiando una pequeña galería lateral. Desde esa cornisa se instaló el 2º pozo que terminaba en un lago.

Tenían en mente intentar forzar una grieta final existente en un extremo del lago, así que habían llevado consigo unas gafas de buceo. A pulmón libre lo intentó José Enrique Sanchez Pérez, llevando por toda indumentaria su bañador. Ni que decir tiene que con tan escasos medios, sólo fué un intento de comprobar si el lago tenía continuidad.

Cuando salieron al exterior, habían transcurrido veintidós horas desde que se metieron en la cavidad.


Nota: Entre los años 1.980 y 1985 (no podemos precisar la fecha exacta), buceó Antonio Morales en este lago final, consiguiendo profundizar unos 15 metros.


viernes 19 de septiembre de 2008

Ayer y hoy del Cortijo de Harillo




La Cueva de la Pileta… ¡a quién no le dice algo este nombre?. Pocos ignoran hoy que en esta cueva se alberga uno de los más importantes santuarios de pinturas rupestres paleolíticas de España. De Andalucía, desde luego, ya que en nuestra comunidad no se prodigan las pinturas de este periodo. Es en el esquematismo donde tenemos mayor cantidad de yacimientos.
Pero hace años esta cueva era totalmente ignorada, y sus visitantes eran sobre todos extranjeros procedentes de la cercana base americana de Rota los que pasaban por ese lugar ignoto para visitar sus pinturas, acompañados por alguno de los hermanos Bullón – José Antonio, Pepe y Eloy – que siempre estaban dispuestos a mostrar los tesoros de “su cueva” sin problemas de tiempo, sin dejar ningún lugar de ella vedado al turismo.
A comienzos del otoño de 1.970 fui en una visita familiar a conocer esta cavidad que, como ya he narrado en el apartado de mi boda, suponía para nosotros un lugar lleno de misterio, debido a la aventura vivida por mis primos en una una visita anterior.


El camino de acceso desde el pueblo de Benaoján era terrizo, y serpenteaba entre un paisaje calizo pleno de belleza y de bravura. La explanada final estaba igual a la que hay hoy día, pero entonces existía un poste de hierro de cuyo final pendía una campana. Ese era el modo de llamar para que alguno de los hermanos subiera a enseñarte su cueva.


El tiempo no contaba. Podias pasarte una tarde entera recorriendo La Pileta, admirando las formaciones de sus diferentes salas, admirando sus pinturas...


Eran otros tiempos, otras formas. Al final, te pedían "la voluntad". Y uno no sabía como pagar todos esos minutos de compañía y de buen hacer.
Aquí traigo dos fotos del Cortijo de Harillo, casa de la familia Bullón, descubridora de los "letreros" , como les llamaban a las pinturas los lugareños. : la primera, para el recuerdo, está realizada por mí apenas dos años después de nuestra primera visita en ese lejano 1.970 . La segunda, la volví a tomar durante el verano del 2006.


Mucho ha cambiado el valle. Pero los Bullón han conservado como una pieza de museo, la casita alargada donde vivieron en un tiempo ya lejano, en completa soledad.

martes 8 de julio de 2008

Relevo generacional: Christian

Preparación del intrepido debutante.

Listo para la experiencia de trepar libremente.

¡Mira que bien lo hago, abuela!
Muy pocos siguen las aficiones de sus padres, pero tal vez este siga la afición de sus abuelos.
./.

domingo 6 de julio de 2008

EL ABRIGO DE LOS PORQUEROS (27 de Mayo de 1.976)



Con el propósito de estudiar las pinturas rupestres de este abrigo, partimos José A. Berrocal y yo hacia la Sierra de Mollina, también llamada de La Camorra, donde en su parte alta se encuentra esta cavidad.
No conocíamos su emplazamiento exacto, así que habíamos quedado con el cabrero del Cortijo de La Granja para que nos llevara hasta él. Llegamos más tarde de lo pensado, y al principio no nos quería acompañar por lo avanzado de la mañana, pero al final lo pudimos convencer para ir con nosotros.

Se halla en una zona alomada, a unos 300 metros de la conocida Cueva de los Organos, en dirección Norte. Consta de dos abrigos, el mayor de los cuales, por sus características, ha sido utilizado desde muy antiguo como corral para el ganado, como atestigua la construcción de un muro de piedra.
En 1.915 fue visitado por el prehistoriador francés Henry Breuil, el cual publicó sus pinturas en 1.929 en su obra conjunta con Burkitt y Polloc.
A la fecha en que realizamos esta visita, las pinturas se encontraban muy deterioradas y casi desaparecidas, sobre todo la interpretada por Breuil como una figura humana que enarbola un hacha.
Procedimos al calcado de las pinturas y al levantamiento topográfico de la cavidad. La siglamos como MN-4.
Muy cerca de este abrigo se ha localizado un importante taller lítico, con un abundante material de tipo microlítico correspondiente a una cronología avanzada de finales del Neolítico.

Bibliografía:
BREUIL, H., BURKITT, y POLLOC : “Rocks paintings of Southern Andalusía”. The Claredon Press. Oxford, 1.929.
WALLACE MORENO, Loreto y BERROCAL PEREZ, Jose A.: “Guía de las cuevas de Málaga”. Edita Excma. Diputación de Málaga. (1ª edición, 1.988- 2ª edición 2.002).

Foto: realizada por José Antonio Berrocal.

domingo 29 de junio de 2008

Cueva de El Toro (El Torcal) 1.972 y 1.977




En la primera foto, Jose A. Berrocal desciende la sima en 1.972.
La segunda foto, un momento de las catas realizadas en septiembre de 1.977



Durante el Campamento celebrado en el Torcal durante los dias 29, 30 de abril y 1 de Mayo de 1.972, aparte de las exploraciones y topografias de las Simas Azul y de la Mujer, se localizó la Cueva de el Toro con un importante yacimiento arqueológico. Los espeleólogos trajeron al campamento como muestra del hallazgo una punta de flecha tipo Palmella en bronce, recogida de superficie en la sala de entrada.
Debido al mal tiempo que tuvimos y al trabajo en otras cuevas, no volvimos a la Cueva del Toro. La exploración se había detenido en la misma sala, ya que la continuación era por un pozo que a primera vista no parecía muy profundo.
Una semana más tarde, un equipo compuesto por Antonio Bueno, Andres Hurtado, Pedro Gomez y Antonio Morales, se dirigieron a la cueva, llevando material para completar su exploración. Bajaron el pozo, de unos 17 metros de profundidad, y recogieron abundantes restos de cerámicas esparcidas a lo largo de la rampa y en dos pequeñas galerías del final, todos procedentes de la zona superior.

En Julio de este mismo año, junto con Andrés Hurtado y José A. Berrocal, fui yo a esta cueva por primera vez. Estábamos interesados en hacer el levantamiento topográfico de la cavidad (dio una profundidad total de –33 metros) y visitar su yacimiento arqueológico.

Más adelante, puestos en contacto con la Universidad de la Laguna, se realizó una primera excavación en septiembre de 1.977 para comprobar la importancia del yacimiento. Durante 15 días vivimos en la sierra excavando, limpiando cerámica y clasificándola. Sólo bajábamos a Antequera para dormir en el hostal. Fue cansado pero estábamos emocionados ante la riqueza del material que iba saliendo.

Los profesores de la Universidad, Dimas Martin y su mujer, se marcharon muy contentos ya que el primero de ellos preparaba su doctorado y ésta cueva le interesaba mucho. Era una nueva estación a aportar en su trabajo. Quedaron en volver para proseguir las excavaciones.
Nuestra sorpresa fue que al verano siguiente dicha Universidad realizó una excavación en toda regla y subvencionada económicamente. A nosotros no se nos avisó, y sólo la casualidad hizo que nos enterásemos.
Supongo que como ya conocían la situación de la cueva, la Universidad no necesitaba la ayuda de los espeleólogos...





jueves 5 de junio de 2008

El Torcal de Antequera (7 al 10 abril 1.977)




Pues aquí está la foto de la BMW con sidecar de Pepe Luis. Durante el campamento la utilizamos con frecuencia, sobre todo recuerdo la bajada y el regreso que hicimos desde el Torcal al pueblo de Villanueva de la Concepción para comprar comida para el arroz del ultimo día. No tenía luz, así que en el regreso por la carretera, con niebla y de noche, tuvimos que ir con los frontales encendidos para poder seguir la carretera. Yo creo que por lo menos ibamos siete en la moto: en el sidecar, encima de la rueda, encima del conductor... en fin que si hubiese sido hoy hubieramos terminado todos en el cuartelillo.


Foto: realizada por Jose A. Berrocal.