sábado, 24 de enero de 2009

Sima Azul (1.972): o cómo extraviarse en El Torcal.

De izqda a derecha: J.L. Bellido, Loreto, MariPaz y Antonio Morales "nono"

El GES de Málaga estuvo por primera vez en esta sima en 1.972. Fue durante los días 29, 30 de Abril y 1 de Mayo de ese año cuando un grupo de nueve espeleólogos subimos al Torcal e instalamos nuestras tiendas de tela naranja muy cerca del cerrado Parador de Turismo. Hasta el verano no abría. Durante el resto del año el Torcal dormía un sueño solitario del que sólo despertaba en las escasas ocasiones en que subíamos de exploración.
Llegamos a Antequera en autobús. Allí alquilamos una furgoneta para subir el material. Mi hermano subió en su vieja moto, yo lo hice en el único coche, el de Andrés, que iba acompañado por su mujer Mari Paz, aunque ella no hacía espeleo. El resto, supongo que subió a pié.
La primera noche fue accidentada. El tiempo era horroroso: llovía y una espesa niebla cubría todo el Torcal. Hacía mucho frío. Nos metimos en las tienda y ¡a mitad de la noche un rebaño de vacas se nos echó encima! . Como nos iban a pisotear las tiendas, ideamos una estratagema: con las latas vacías de la cena, las llenamos de carburo y le prendimos fuego. Se colocaron en las esquinas del campamento y ¡problema solucionado!. Las vacas, las pobres, deben estar aún corriendo…
Durante toda la noche llovió con fuerza. El agua entró dentro de las tiendas, y a la mañana siguiente la achicamos con las latas vacías. No se dirá que no reciclabámos…Fueron latas multi-usos.
Nos preparamos para la exploración y topografía de la Sima de la Mujer. Unos años antes ya había estado en ella el GEMA, pero nosotros no sabíamos su profundidad exacta y, desde luego, la topografía no estaba hecha. Bajamos Juan Luis Bellido, mi hermano Manolo y yo, e hicimos el trabajo sin ningún problema. Quiero recordar que la profundidad total es de unos 83 metros y la bajamos y subimos con la escala, que era el método utilizado.
La siguiente sima a la que nos dirigimos fue a la cercana Sima Azul. Y aquí fue donde empezaron a suceder las cosas. Resulta que en esta salida venía por primera vez un muchacho llamado Cornax (no recuerdo su nombre). El equipo lo formábamos Juan Luis Bellido, Rafael Ternero y yo. Cornax se ofreció a quedarse en la boca de la sima para enlace con el campamento y hacer la seguridad. Y así lo hicimos: bajamos los tres, realizamos un croquis de la sima y regresamos al pie del pozo de entrada. Serían las nueve de la noche. A las voces nuestras llamando a Cornax, éste nos contestó incoherencias. Nos decía que había cambiado el anclaje de la escala y que no sabía si estaba bien. Al menos eso fue lo que le entendimos.
Para abreviar: como no estábamos seguros de la instalación, no quisimos subir. Así que le gritamos que fuera en busca de Federico Ramirez. ¡Enseguida vuelvo! Eso dijo, pero fué la antesala de toda una noche esperando allá abajo, al pié del pozo, tiritando de frío con nuestros monos de tela y quemando los papeles de los croquis para calentarnos. Claro, no lo conseguimos… Cornax mientras tanto deambulaba entre la niebla, completamente extraviado, sin conseguir encontrar el Parador.
El resto de nuestros compañeros se encontraba a resguardo del mal tiempo dentro del vacío Parador (nos habían dado permiso para utilizarlo). Cenaron y se pusieron finos con las botellas dejadas en el bar. Claro, de nosotros, ni se acordaron.
En Parador de El Torcal, mientras el equipo de exploración se hallaba en Sima Azul.

Al día siguiente, extrañados por nuestra tardanza, corrieron a la boca de la sima y pudieron contactar con nosotros.Casi nos habíamos convertidos en carámbanos. No fue hasta un rato después de haber salido cuando apareció Cornax totalmente exahusto de tantas vueltas como había dado.
Así que si en ese año hubiéramos dado la moñigota de oro, Cornax la hubiera ganado con creces. Durante tiempo después, nombrar a Cornax era tocar un poco madera. Era un chaval muy majo, pero solía sucederle cosas así. Pasó fugazmente por el grupo, y no he sabido nunca más de él.
Fotos: Archivos personal de Manolo Wallace y Loreto Wallace
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martes, 6 de enero de 2009

Feliz y Espeleológico Año 2009


Foto: Loreto Wallace

Exploraciones en La Serrezuela ( 3 septiembre 1.972)

De pié, de izqda a derecha: Federico Ramirez Trillo, Antonio Morales y Antonio Gil. Delante y en el mismo orden: Andrés Hurtado y Antonio Bueno.

Con el objeto de comenzar un estudio sistemático de esta sierra situada en el término municipal de Benalmádena, un equipo formado por :

Federico Ramirez Trillo
Antonio Gil Algaba
Antonio Morales Lopez
Antonio Bueno Rodriguez
Andrés Hurtado Alba (acompañado por Mari Paz, su mujer)


todos ellos miembros del Ges de Málaga, se desplazaron a la zona y durante este año y el siguiente estuvieron localizando cavidades, realizando sus topografías y y el estudio Geomorfológico de la zona.
La sierra fué dividida en tres zonas para facilitar el trabajo: Serrezuela Chica, Alta y Baja. Esta ultima fué la que más cavidades dió, y abarcaba desde la conocida Cueva de Los Botijos (con yacimiento neolítico), hasta la carretera antigua de la costa.
Cuevas como: De las Malas Pulgas, Cueva de los Cabreros, Cueva Sin Techo, Sima Gil, Cueva Gil, etc fueron estudiadas por este dinámico grupo.
Después de ellos, poco o nada se ha hecho en esta sierra. Es verdad que todo lo encontrado en ella han sido pequeñas cavidades, pero en muchas aparecieron restos arqueológicos dignos de un amplio estudio. La cercanía de la Cueva de los Botijos, expoliado su importantísimo yacimiento Neolítico, y de la Cueva del Toro, con pinturas rupestres, dan idea de la importancia de la zona.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Campamento Regional en Cañón Río Lobos (Soria) 1.972



Durante la Semana Santa de este año de 1.972, se organiza el II Campamento Regional de Espeleología en el Cañón de Rio Lobos (Soria). La participación fué muy numerosa, acudiendo espeleólogos de toda España. De nuestro Grupo, el GES de Málaga, acudimos:


Manuel Wallace Moreno
Jose A. Berrocal Perez
Loreto Wallace Moreno.
Hicimos el viaje en tren hasta Madrid, y allí nos esperaba un autobús fletado por el Comité Castellano Centro, que nos llevó hasta el lugar del encuentro.
El Cañón de Rio Lobos, en la provincia de Soria, se halla en el término del pueblo de Ucero. Es un desfiladero de unos 14 kilómetros de longitud con gran riqueza de fauna (buitres leonados, lobo ibérico...) y de flora (sauces, sabinas, chopos...). Actualmente se encuentra protegido bajo la figura de Parque Natural desde 1.985, así que la acampada y la entrada al desfiladero están sujetas a estrictos permisos. Pero en 1.972 todo eso era inconcebible, así que podias acampar y pasear por todos los sitios que te diera la gana.
La gran asistencia de espeleólogos a este campamento, se puede apreciar en la
fotografía con que abrimos esta nota.



El tiempo nos acompañó durante los 4 dias. Lució un sol espléndido, aunque las temperaturas eran bajas. La noche más fría se registró -5 grados e el termómetro y correspondió a la del día 1 de Abril.





En este impresionante cañón kárstico teníamos abundandante cuevas que explorar. Nosotros participamos en la topografía de la Cueva Galiana Alta junto con miembros del GEOS de Sevilla. Asimismo visitamos la Galiana Media, siuada a una cota más baja que la anterior, pero de mayor desarrollo. Esta última, de gran belleza debido a sus numerosas formaciones muy blancas: coladas, mantos, agujas... y numerosas pisolitas en sus gours. No sé en qué estado se hallará hoy, ya que es una cueva muy visitada por su facilidad de recorrido.

Otra actividad que realizamos fué la topografía de la Sima de La Paridera.
Además de la espeleología también nos dió tiempo para hacerle una visita a la Ermita de San Bartolomé, antinguo monasterio templario de San Juan de Otero, cargado de símbolos esótericos, y que está enclavado al pié de una de las elevadas paredes del cañón.

Después de estos 4 días volvimos a Málaga muy satisfechos de nuestro contacto con la espeleología de esta provincia de Soria.

viernes, 24 de octubre de 2008

La Sima del Cadete, en Carratraca (Marzo 1.973)


En Marzo de 1.973, durante los días 17, 18 y 19, un grupo formado por: José Enrique Sanchez Pérez, Federico Ramirez Trillo, Fco. Gutierrez Ruiz, Federico Ruiz Ortiz y Juan Antonio Gutierrez Mayorga (éste último como acompañante), partió hacia Carratraca para explorar la Sima del Cadete, ó Sima Gorda, como también era conocida.

El nombre de Sima Gorda se lo había puesto el GEOS de Sevilla, pero para el GES de Málaga, era la Sima del Cadete.

Tras una larga búsqueda, al final la localizaron gracias a unos chavales del pueblo que la conocían como "la Sima".

Su idea era terminar la exploración de la sima, emprendida unos años antes, y completar su topografía.

Descendieron el 1º pozo topografiando una pequeña galería lateral. Desde esa cornisa se instaló el 2º pozo que terminaba en un lago.

Tenían en mente intentar forzar una grieta final existente en un extremo del lago, así que habían llevado consigo unas gafas de buceo. A pulmón libre lo intentó José Enrique Sanchez Pérez, llevando por toda indumentaria su bañador. Ni que decir tiene que con tan escasos medios, sólo fué un intento de comprobar si el lago tenía continuidad.

Cuando salieron al exterior, habían transcurrido veintidós horas desde que se metieron en la cavidad.


Nota: Entre los años 1.980 y 1985 (no podemos precisar la fecha exacta), buceó Antonio Morales en este lago final, consiguiendo profundizar unos 15 metros.


viernes, 19 de septiembre de 2008

Ayer y hoy del Cortijo de Harillo




La Cueva de la Pileta… ¡a quién no le dice algo este nombre?. Pocos ignoran hoy que en esta cueva se alberga uno de los más importantes santuarios de pinturas rupestres paleolíticas de España. De Andalucía, desde luego, ya que en nuestra comunidad no se prodigan las pinturas de este periodo. Es en el esquematismo donde tenemos mayor cantidad de yacimientos.
Pero hace años esta cueva era totalmente ignorada, y sus visitantes eran sobre todos extranjeros procedentes de la cercana base americana de Rota los que pasaban por ese lugar ignoto para visitar sus pinturas, acompañados por alguno de los hermanos Bullón – José Antonio, Pepe y Eloy – que siempre estaban dispuestos a mostrar los tesoros de “su cueva” sin problemas de tiempo, sin dejar ningún lugar de ella vedado al turismo.
A comienzos del otoño de 1.970 fui en una visita familiar a conocer esta cavidad que, como ya he narrado en el apartado de mi boda, suponía para nosotros un lugar lleno de misterio, debido a la aventura vivida por mis primos en una una visita anterior.


El camino de acceso desde el pueblo de Benaoján era terrizo, y serpenteaba entre un paisaje calizo pleno de belleza y de bravura. La explanada final estaba igual a la que hay hoy día, pero entonces existía un poste de hierro de cuyo final pendía una campana. Ese era el modo de llamar para que alguno de los hermanos subiera a enseñarte su cueva.


El tiempo no contaba. Podias pasarte una tarde entera recorriendo La Pileta, admirando las formaciones de sus diferentes salas, admirando sus pinturas...


Eran otros tiempos, otras formas. Al final, te pedían "la voluntad". Y uno no sabía como pagar todos esos minutos de compañía y de buen hacer.
Aquí traigo dos fotos del Cortijo de Harillo, casa de la familia Bullón, descubridora de los "letreros" , como les llamaban a las pinturas los lugareños. : la primera, para el recuerdo, está realizada por mí apenas dos años después de nuestra primera visita en ese lejano 1.970 . La segunda, la volví a tomar durante el verano del 2006.


Mucho ha cambiado el valle. Pero los Bullón han conservado como una pieza de museo, la casita alargada donde vivieron en un tiempo ya lejano, en completa soledad.

martes, 8 de julio de 2008

Relevo generacional: Christian

Preparación del intrepido debutante.

Listo para la experiencia de trepar libremente.

¡Mira que bien lo hago, abuela!
Muy pocos siguen las aficiones de sus padres, pero tal vez este siga la afición de sus abuelos.
./.

domingo, 6 de julio de 2008

EL ABRIGO DE LOS PORQUEROS (27 de Mayo de 1.976)



Con el propósito de estudiar las pinturas rupestres de este abrigo, partimos José A. Berrocal y yo hacia la Sierra de Mollina, también llamada de La Camorra, donde en su parte alta se encuentra esta cavidad.
No conocíamos su emplazamiento exacto, así que habíamos quedado con el cabrero del Cortijo de La Granja para que nos llevara hasta él. Llegamos más tarde de lo pensado, y al principio no nos quería acompañar por lo avanzado de la mañana, pero al final lo pudimos convencer para ir con nosotros.

Se halla en una zona alomada, a unos 300 metros de la conocida Cueva de los Organos, en dirección Norte. Consta de dos abrigos, el mayor de los cuales, por sus características, ha sido utilizado desde muy antiguo como corral para el ganado, como atestigua la construcción de un muro de piedra.
En 1.915 fue visitado por el prehistoriador francés Henry Breuil, el cual publicó sus pinturas en 1.929 en su obra conjunta con Burkitt y Polloc.
A la fecha en que realizamos esta visita, las pinturas se encontraban muy deterioradas y casi desaparecidas, sobre todo la interpretada por Breuil como una figura humana que enarbola un hacha.
Procedimos al calcado de las pinturas y al levantamiento topográfico de la cavidad. La siglamos como MN-4.
Muy cerca de este abrigo se ha localizado un importante taller lítico, con un abundante material de tipo microlítico correspondiente a una cronología avanzada de finales del Neolítico.

Bibliografía:
BREUIL, H., BURKITT, y POLLOC : “Rocks paintings of Southern Andalusía”. The Claredon Press. Oxford, 1.929.
WALLACE MORENO, Loreto y BERROCAL PEREZ, Jose A.: “Guía de las cuevas de Málaga”. Edita Excma. Diputación de Málaga. (1ª edición, 1.988- 2ª edición 2.002).

Foto: realizada por José Antonio Berrocal.

domingo, 29 de junio de 2008

Cueva de El Toro (El Torcal) 1.972 y 1.977

Jose A. Berrocal bajando la sima. Foto: Loreto Wallace
Sala de entrada a la Cueva del Toro (Foto J.A. Berrocal)

En la primera foto, Jose A. Berrocal desciende la sima en 1.972.
La segunda foto, un momento de las catas realizadas en septiembre de 1.977


Durante el Campamento celebrado en el Torcal durante los dias 29, 30 de abril y 1 de Mayo de 1.972, aparte de las exploraciones y topografias de las Simas Azul y de la Mujer, se localizó la Cueva de el Toro con un importante yacimiento arqueológico. Los espeleólogos trajeron al campamento como muestra del hallazgo una punta de flecha tipo Palmella en bronce, recogida de superficie en la sala de entrada.
Debido al mal tiempo que tuvimos y al trabajo en otras cuevas, no volvimos a la Cueva del Toro. La exploración se había detenido en la misma sala, ya que la continuación era por un pozo que a primera vista no parecía muy profundo.
Una semana más tarde, un equipo compuesto por Antonio Bueno, Andres Hurtado, Pedro Gomez y Antonio Morales, se dirigieron a la cueva, llevando material para completar su exploración. Bajaron el pozo, de unos 17 metros de profundidad, y recogieron abundantes restos de cerámicas esparcidas a lo largo de la rampa y en dos pequeñas galerías del final, todos procedentes de la zona superior.

Plano realizado en 1.972
En Julio de este mismo año, junto con Andrés Hurtado y José A. Berrocal, fui yo a esta cueva por primera vez. Estábamos interesados en hacer el levantamiento topográfico de la cavidad (dio una profundidad total de –33 metros) y visitar su yacimiento arqueológico.
Jose A. Berrocal y Andres Hurtado, frente a la Cueva del Toro

Más adelante, puestos en contacto con la Universidad de la Laguna, se realizó una primera excavación en septiembre de 1.977 para comprobar la importancia del yacimiento. Durante 15 días vivimos en la sierra excavando, limpiando cerámica y clasificándola. Sólo bajábamos a Antequera para dormir en el hostal. Fue cansado pero estábamos emocionados ante la riqueza del material que iba saliendo.

Los profesores de la Universidad, Dimas Martin y su mujer, se marcharon muy contentos ya que el primero de ellos preparaba su doctorado y ésta cueva le interesaba mucho. Era una nueva estación a aportar en su trabajo. Quedaron en volver para proseguir las excavaciones.
Nuestra sorpresa fue que al verano siguiente dicha Universidad realizó una excavación en toda regla y subvencionada económicamente. A nosotros no se nos avisó, y sólo la casualidad hizo que nos enterásemos.
Supongo que como ya conocían la situación de la cueva, la Universidad no necesitaba la ayuda de los espeleólogos...


NOTA: Todas las fotos de mi archivo personal. Para utilizarlas, citar el blog de procedencia y la autoria.


jueves, 5 de junio de 2008

El Torcal de Antequera (7 al 10 abril 1.977)




Pues aquí está la foto de la BMW con sidecar de Pepe Luis. Durante el campamento la utilizamos con frecuencia, sobre todo recuerdo la bajada y el regreso que hicimos desde el Torcal al pueblo de Villanueva de la Concepción para comprar comida para el arroz del ultimo día. No tenía luz, así que en el regreso por la carretera, con niebla y de noche, tuvimos que ir con los frontales encendidos para poder seguir la carretera. Yo creo que por lo menos ibamos siete en la moto: en el sidecar, encima de la rueda, encima del conductor... en fin que si hubiese sido hoy hubieramos terminado todos en el cuartelillo.


Foto: realizada por Jose A. Berrocal.

miércoles, 4 de junio de 2008

Sima del Camino Alto ó Sima de Monda (19 nov.1.972)





Se había descubierto esta sima un poco antes, y el Ayuntamiento de Marbella, cuyo alcalde era Paco Cantos, estaba interesado en obtener un informe por parte de personas conocedoras del tema, como éramos los espeleólogos, para saber si esta cueva-sima se podría poner al turismo con vistas a la promoción desde otro punto de vista que no fuera el del famoseo, entonces en pleno auge con Gunilla von Bismarck y Holenhole entre otros.

Así que invitados por el Grupo Espeleológico Marbellí (GEM), y especialmente por Paco Cantos, hijo del alcalde, espeleólogo y amigo nuestro, fuimos a explorar esta sima. Estábamos citados en la plaza principal de Marbella a la 7 de la mañana. (¡menudos madrugones nos dábamos en esos años!). Allí nos encontramos con Javier Soto y Paco Cantos ( de dicho grupo), para acompañarnos hasta la boca de la cavidad. Desayunamos y partimos hacia la cueva. Esta se halla a unos dos kilómetros antes de llegar al pueblo de Monda. Se sube por el llamado Camino Alto, de donde toma su nombre.

Por parte del Ges de Málaga íbamos: Fedcerico Ramirez Trillo, Antonio Morales, Jose Antonio Berrocal, mi hermano Manolo Wallace y yo, Loreto Wallace. En la boca de la sima nos esperaban los restantes miembros del grupo GEM, que habían pasado la noche en una casita abandonada al lado de una cantera de mármol que allí se encuentra. Estos eran: Don Cesáreo y su hijo José Luis Tomasetti, Reinaldo, Catalina ( es el apellido de un chico), Correa y un hombre de Marbella, que ahora al cabo de tantos años no recuerdo porqué se encontraba allí, y que se llamaba Elio.

Llegamos a la boca de la sima y vimos que se había colocado una puerta con barrotes de hierro para impedir su paso. Claro que en esta ocasión se hallaba abierta.

Empezamos la bajada. En mis “Memorias” tengo escrito que al principio se trata de una rampa muy inclinada que termina en un pequeño descansillo y a continuación se abre un pozo de unos 27 metros. A esta cornisa se le llamaba “Apoyo Palo” porque existía uno en ese lugar. Fuimos bajando hasta llegar a una amplia sala donde la escala cae sobre un pequeño lago. Había que hacer pié en una piedra y luego saltar hasta la orilla.

En esta sala existen maravillosas formaciones. Las paredes, salpicadas por curiosos salpicones blancos de calcita. A un caos de bloques en su suelo, no le encontramos una explicación satisfactoria para su presencia. En un extremo de la sala, se abre otra de más pequeñas dimensiones pero con muchas formaciones ( o espeleotemas, como se dice ahora): grandes coladas, curiosos agujeros en el suelo formados por la caida de las gotas, y en vez de formarse una estalagmita, se ha producido una socavación en la tierra.

Sobre una colada se abría un tubo a presión inexplorado. Hacia él subimos Catalina, Berrocal, Morales y yo. Cada vez se iba estrechando más , así que al final sólo pude yo proseguir, por mi tamaño, hasta que se cegó por completo.

En la zona contraria al Lago, existe una salita de gran belleza : aragonitos, coladas, fistulosas. También vimos otra zona con excéntricas de gran belleza. De esta cavidad lo que siempre se me ha quedado en la memoria, es la excelente calidad de su arcilla para hacer piezas de cerámica. Es caolín puro lo que allí se encuentra.

En la Memoria que realizé de esta actividad, indico que Don Cesáreo y Federico Ramirez Trillo realizaron un reportaje fotográfico de la cavidad. Sin embargo yo nunca lo he visto, y sólo hace poco más de un año, José Luis Tomasetti me envió la foto en que yo estoy saliendo de la cueva, y es la que ilustra este comentario.

Sólo me queda reseñar que el regreso al exterior fue escaso en luz porque la mayoría teníamos los carbureros exhaustos.

Parece ser que en la década de los 80 el Ayuntamiento de Marbella volvió a insistir en el tema de poner al turismo esta cueva. Los informes en ambos casos han sido negativos: demasiada obra para tan poco resultado. La Sima de Monda habrá dado un suspiro de alivio. En este tiempo de “aventura controlada” es bueno saber que algunas simas escapan a ese corsé. La Aventura con todas las garantías, no es aventura. Es otra cosa. Es un buen modo de que personas que, de otro manera, no entrarían en una cavidad, lo hagan acompañadas de un guía y con todas las garántias. Yo misma lo he hecho. Sin ir más lejos, en las cuevas de yeso de Covadura y del Tesoro. Y me pareció muy bien. Pero no tiene nada que ver con la exploración de una cavidad y el riesgo de no saber qué hay más allá de la siguiente piedra. Eso es lo que hace que te sientas “vivo” y dueño de tus actos. La otra manera, hace que te sientas como un borrego, con el camino marcado y un sentimiento de riesgo totalmente ficticio. Lo siento, pero esa es mi manera de pensar. Tenemos dos piernas, tenemos brazos y una mente inquieta; ¿por qué tenemos que amansarnos hasta en nuestros momentos de ocio?

Notas. La fotografía es de: Jose Luis Rodríguez Tomasetti

. Quiero aprovechar esta etiqueta para enviar un saludo de todo corazón a mis amigos Paco Cantos, Javier Soto, Federico Ramirez Trillo y José Luis R. Tomassetti. Después de tantos años, sigo contando con su amistad y realizando actividades juntos. ¿Quién puede pedir más?

jueves, 15 de mayo de 2008

Escalada en el Monte San Antón (1.973)





La espeleología desde sus inicios estuvo unida al montañismo. Por eso no ha sido raro que los espeleólogos aprendieran las técnicas de la escalada como complemento a su deporte. Era algo natural que, sin embargo, no solía pasar al revés: pocos montañeros -ó alpinistas, como se les llamaba- se introducían en nuestro mundo subterráneo.

Que yo sepa, ya en 1.969 miembros de nuestro grupo hacían prácticas de escalada en el Monte Coronado, muy cercano a nuestra ciudad. Personalmente yo empecé en 1.972 escalando en las paredes de El Chorro, en Ardales, hoy conocido lugar de encuentro de escaladores de todo el mundo.

Aquí traigo unas fotos realizadas en 1.973 en una salida al Monte San Antón. Me acompañaban mi hermano Manolo, Antonio Morales y otro muchacho cuyo nombre no recuerdo. Yo tenía un pequeño material consistente en una maza, un puñado de clavijas y algo de cuerda, así que siempre me avisaban cuando se salía a hacer unas prácticas. Desplegábamos una buena parafernalia al llegar a la pared, y escalábamos al más puro estilo "Gastón Rebuffat", del cual éramos fervientes admiradores.

lunes, 21 de abril de 2008

Boda en La Pileta (29 septiembre 1.974)



En este blog de mis Memorias Subterráneas, no sería lógico que obviara una “salida a una cueva” de las que más marcaron mi vida. Me refiero, claro está, al día de mi boda celebrada en el Salón del Pez, en la Cueva de La Pileta, (Benaoján). Casarme en ese lugar tuvo su lógica, y no estuvo ligado a ningún capricho pasajero: desde hacía cinco años, todo mi tiempo libre andaba alrededor del mundo de la espeleología.

Mi atracción por el mundo subterráneo, y en particular por la Cueva de la Pileta, venía desde que con unos ocho años escuché el relato de mis primos, mayores que yo, que habían hecho una excursión en bici y en medio de una tormenta llegaron al cortijo de Los Bullón, guardas de la Pileta, Allí fueron acogidos con todo cariño, dándoles un techo donde cobijarse. Yo escuchaba esa historia y me imaginaba aquel remoto lugar al que mis primos llegaron después de recorrer kilómetros por un camino de tierra que serpenteaba entre un impresionante canchal de piedras calizas.

Mi abuelo, que había visitado la cueva antes de que estuviesen tallados los escalones que hoy día facilitan el paso a los turistas, tenía un librito llamado “La Cueva de la Pileta”, de Simeón Giménez Reyna, publicado en 1.958. Desde que lo descubrí, lo leía ávidamente, y toda mi idea iba encaminada a que algún dia bajaría su “ Gran Sima” de 72 metros, como en él se decía.

Con motivo de una visita familiar en 1.970 a esta cueva, coincidimos con el grupo Geoespeleológico de la O.J.E. que realizaba la bajada a esta sima. Me faltó tiempo para preguntar allí mismo que cómo lo podía hacer yo también. Al día siguiente, lunes, estaba en el local de Tejón y Rodríguez, tal y como me habían indicado. Y así fue como poco más de un mes después bajé esa sima (siendo la primera sima que bajaba, ya que solo me dio tiempo antes a hacer salidas a pequeñas cuevas como La Raja del Humo, La Higuera , Cueva del Toro...

Y así fue como conocí a José A. Berrocal, presidente del grupo, con quien cuatro años después me casé. No soy una persona muy convencional, así que la idea de entrar en una iglesia para casarme no me atraía en absoluto. Pensé que sería mucho más afín con nuestras aficiones el realizar la ceremonia dentro de una cueva, y elegimos este Santuario Prehistórico. Los hermanos Bullón, grandes amigos nuestros, no pusieron ningún impedimento. Es más, ese domingo cerraron al público la cueva. Se pusieron en todo a nuestra disposición, algo que siempre les agradeceré, porque consiguieron que fuera un día muy especial, en que para nosotros comenzaba una forma diferente de vivir la vida, y lo hicimos rodeados de nuestros amigos espeleólogos que vinieron de muchas provincias andaluzas.

Aunque este matrimonio, que duró dieciocho años, tuvo como todos, sus luces y sus sombras, puedo decir con toda sinceridad, que la Cueva de la Pileta estará siempre unida a los mejores recuerdos de mi vida. Y aunque, “como dijo alguien” en un comentario, yo tampoco siento nostalgia por un tiempo pasado, creo que somos nosotros y nuestros recuerdos, y si éstos son buenos... pues mucho mejor!.

jueves, 6 de marzo de 2008

Prácticas rappel en Monte Coronado (1.971)


En esta foto vemos a mi hermano Manolo Wallace descendiendo mediante el rappel conocido como sistema Comici ó Italiano. En él la cuerda pasa a través de un mosquetón sujeto con una baga a uno ó a los dos muslos (en este caso a uno), y después sube por un hombro, cruza la espalda y controlas con la mano del brazo contrario la velocidad de descenso.

Excuso es decir que es un sistema de descenso muy rápido, en el cual sufre una fuerte fricción tu propia espalda .Es tu cuerpo el que actúa como freno, así que todos teníamos los jerseys quemados con el rastro de algún descenso más rápido de la cuenta.

La palabra rappel procede de la francesa “llamada”. Ellos la aplicaron en escalada a la colocación de una cuerda doble en un punto de apoyo. Era una cuerda que se utilizaba para el descenso y luego se podía recuperar tirando de uno de sus cabos. De ahí pasó a denominarse así a todos los sistemas que utlizan la cuerda para descender.

El primer sistema de rappel fue el llamado “Dülfer” –por el nombre del que lo divulgó- y consistía en pasar la cuerda directamente por debajo de una pierna, luego subir al hombro contrario y cruzar la espalda para sujetar la cuerda con el otro brazo. Aquí la fricción era doble: la pierna y la espalda.

Así que nosotros estábamos contentos del avance que se había conseguido con el uso del mosquetón.

Los consejos que se daban para bajar con este rappel eran los siguientes: “Descender manteniendo el torso en ángulo recto con las piernas, y éstas muy abiertas para no girar sobre uno mismo...no tener ropa suelta cerca de la cintura, pues se podría enredar con la cuerda e introducirse en el mosquetón produciendo atascos difíciles de solucionar. Con la mano superior no se hará ninguna fuerza, sino sólo servirá para mantener el equilibrio, y con la mano inferior se hará rozar más o menos fuerte la cuerda contra el cuerpo, según la rapidez con que se quiera frenar...”

...Un año después conoceríamos los descendedores Petlz, de la mano del Grupo de Espeleología Estándar Eléctrica de Madrid.

Aunque guardo con mucho cariño mi jersey quemado por los ráppels de esa época, puedo asegurar que hoy sólo me gusta verlo en las fotografias!.


Foto: realizada por Loreto Wallace

jueves, 24 de enero de 2008

1ª exploración en Sima Honda (23 y 24 septiembre 1972)

En la foto: Federico Ramirez haciendo la seguridad a Loreto Wallace, que sale de la sima después de su primera exploracion.





Con motivo del descubrimiento de Sima Honda dos semanas antes, se organiza esta salida con el fin de intentar su primera penetración. Los participantes éramos los siguientes:

Federico Ramirez Trillo
Antonio Gil algaba
Antonio Morales
Loreto Wallace
Manolo wallace
Jose Luis Acosta
Rafael Gutierrez Ternero
Andrés Hurtado Alba

El dia 23 por la mañana partieron hacia la sierra Federico y Antonio Gil los cuales llevaban el material pesado: 140 metros de escala, 220 metros de cuerda, 2 tiendas de campaña, 1 bote uniplaza, y 1 tanqueta para el agua. Una vez llegaron al Cortijo de los Quejigales, se encontraron con el guarda señor Vicente el cual ya estaba avisado y les esperaba con una mula para llevar todo el material hasta la boca de la sima. Una vez allí instalaron las tiendas de campaña, y mientras esperaban al resto de los componentes, se dedicaron a patear la zona. Descubrieron varias simas a las que bautizaron como Sima Bambi, Torca del Pirata, Torca Dos... y un pequeño boquete al fondo de una dolina al que dieron el nombre de Sima GESM, sin darle mayor importancia.

El segundo grupo que se reunió en el Repetidor, fueron Antonio Morales, Rafael Ternero y Manolo Wallace, los cuales llegaron en dos motos. Este último, los guió hasta la boca de Sima Honda, ya que era el único de ellos que conocía su emplazamiento. Llegaron a las diez de la noche.

Yo iba con el ultimo grupo que lo formaba con José Luis Acosta y Andrés Hurtado Alba. Llegamos de noche al Repetidor. Subimos hacia el Puerto de los Pilones sin ningún problema, pero a partir de allí, y debido a la oscuridad de la noche, me desorienté de tal manera que cerca de las dos de la madrugada, hartos de bajar y subir barrancos, decidimos dormir y esperar al dia siguiente. Nos resguardamos entre unas piedras del frío intenso, pero no conseguimos pegar ojo en toda la noche. Los sacos de dormir eran papel de fumar, así que nos metimos con los zapatos puestos para calentar algo los pies.

A la mañana siguiente nos dimos cuenta de que estábamos al pié de La Alcazaba. Al menos sabíamos ahora qué dirección tomar. A las ocho de la mañana nos reuníamos con los demás en la boca de Sima Honda.

Sobre las 10 de la mañana –el equipo de punta- en la jerga que se empleaba entonces – estaba preparado para entrar a la cavidad… Lo componíamos Antonio Gil, mi hermano Manolo y yo. Bajó en primer lugar Antonio Gil hasta una rampa donde esperó a que yo bajase y por último lo hizo mi hermano . A continuación nos hicieron llegar un macuto con material para continuar la exploración. Proseguimos el descenso por un pozo de unos 30 metros. La escala bajaba pegada a la pared, lo que hacía más incómodo el descenso. Para hacer pié en la segunda rampa tuvimos que imprimir a la escala un balanceo hacia la izquierda. La rampa tenía tal acumulación de piedras sueltas que continuamente rodaban hacia el abismo produciendo un ruido atronador.

Mi hermano desde la primera rampa nos pasó el material para instalar la bajada del siguiente pozo que se adivinaba de impresionantes características. Clavamos tres clavijas para el anclaje de la escala de 40 metros que nos quedaba.. Antonio empezó el descenso pero al poco se dio cuenta de que el pozo era mucho más profundo y la escala insuficiente para su descenso.

No podíamos continuar. Aparte de la escasez de material, la rampa en que nos encontrábamos estaba llena de piedras sueltas que continuamente caían hacia las profundidades. Con gran desilusión tuvimos que emprender el regreso hacia la superficie. A las trece horas del mediodia salió al exterior el último de nosotros, que fue Antonio Gil.

Regresamos a Málaga con la sensación de que habíamos comenzado la exploración de una gran sima. En cierto modo fue así: Sima Honda resultó tener un único pozo de –137 metros de profundidad, sin posibilidad de continuación.

Pero la sorpresa nos estaba esperando en ese pequeño boquete bautizado como Sima GESM el dia anterior. Pero nosotros aún no lo sabíamos.