lunes, 24 de abril de 2017

La Cueva de los Organos en Mollina (Málaga)


La Cueva de los Organos se halla situada en la Sierra de la Camorra, próxima al pueblo de Mollina, en la provincia de Málaga. Se toma la carretera que une este pueblo con el de Alameda, y una vez pasadas las canteras, se encuentra un camino terrizo entre los olivos. Entramos por él unos 500 ó 600 metros, hasta encontrar un claro entre los arboles, donde dejamos el coche. Hay que subir monte arriba en dirección Norte. Su boca, de amplio tamaño, se abre a unos 650 m.s.n.m.  Una manera de localizarla es buscando el soberbio almez que ha enraizado en ella. Como es un árbol de hoja caduca, en invierno está totalmente desnudo de hojas, pero en verano cubre de verdor la entrada a la cueva.
Boca de Los Organos tomada la foto de noche.


Su amplia boca se puede penetrar sin necesidad de ninguna cuerda. Hay otra estrecha entrada, el llamado “Resolladero de las Grajas” por la que se accede bajando una empinada rampa, que sí necesita una cuerda para no correr riesgos. Esta segunda boca dá sobre la primera sala de la cueva.

La Cueva de los Organos es conocida desde tiempos  muy antiguos. La primera cita que tenemos de ella corresponde a la visita que hicieron  los biólogos Jeannel  y Racovitza el 28 de febrero de 1.914 en busca de fauna cavernícola. Recogieron ejemplares de arañas, miriápodos y coleópteros.  

  En 1.919 el abate Breuil, gran estudioso francés de las pinturas rupestres, visitó nuestra provincia en busca de cuevas con yacimientos arqueológicos.  En esta sierra calcó las pinturas esquemáticas del cercano Abrigo de los Porqueros, y también penetró en  esta cueva sin hallar restos de pinturas. ( “L´Anthropologie”, tomo XXXII, París )

En 1.941 Simeón Gimenez Reyna la visita en compañía del Sr. García Berdoy, de Antequera, en busca de ocupación prehistórica, pero no encuentra ningún vestigio, según hace constar en su “Memoria Arqueológica de la Provincia de Málaga hasta 1.946”. 

En fechas más cercanas, se recogieron algunos fragmentos  de cerámicas de época Neolítica, con decoración de cordones, puntillados y un asa doble.  Este material se hallaba hace unos años depositado en los fondos del Museo Arqueológico de Málaga.

Pedro Romero Zarco, espeleólogo del GEOS de Sevilla,  realizó durante los años setenta el estudio de sus quirópteros.  Descubrió que el R. ferrumequinum y  el R. Mehelgi, la utilizan para hibernar, y el R.  Shreibers i la  utilizaba como paridera.

A pesar de su fácil recorrido, es una cueva de amplias dimensiones, en forma de galería descendente, que alcanza una profundidad de -101 metros, y un desarrollo de 1.601 metros. . Varias grandes salas, adornadas por formaciones, la hacen atractiva para el visitante. 
En la rampa de entrada a la cueva.

La primera topografia conocida es la realizada por Federico Ramirez Trillo y J. Rodriguez, en el año 1.969
En 1.981 el G.E.S. de la S.E.M. actualiza su topografia realizando un nuevo plano.
Topo realizada por Federico Ramirez en 1.969

Alzado realizado por Federico Ramirez en 1.969
En esta década de los sesenta, del siglo pasado, sin poder precisar el año concreto, tengo en mi archivo personal unos negativos de una visita realizada por el grupo espeleológico GEMA (ya desaparecido).
Foto GEMA: De izda a derecha: Paco, José Luis y otro no identificado. Al lado del almez en la entrada de la cueva.


Foto GEMA: Preparativos a la entrada
Foto GEMA: Paco preparado para entrar
             
Foto GEMA: entrando a la cueva.

En el año 2.012, cuando comenzaba a fotografiar el mundo subterráneo, visité esta cavidad realizando unas pocas fotos que aprovecho para mostrarlas aquí. 
Corredor de acceso a la primera sala

Formaciones al fondo de la primera sala
Pared bellamene adornada con numerosos espeleotemas

Otra bella zona de esta cavidad.
                                      
Zona de paso para la Gran Sala

 Actualmente esta cavidad es muy utilizada debido a su facilidad de acceso,  como meta de ese turismo de aventura que tan en boga está en nuestros días. Por ello se encuentra muy deteriorada, y aunque se ha cerrado su entrada con una reja, es muy normal encontrarse la entrada rota y abierta.
      
                      

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