martes, 14 de agosto de 2012

Escucha mi voz


"En el fondo, pensé, la estructura de un hombre no difiere mucho de la de un terreno cárstico: en la superficie se suceden días, meses, años, siglos de un tiempo histórico en continua transformación – por encima de él pasan coches ó carrozas, simples excursionistas o un ejército vencido- pero por debajo la vida permanece intacta, siempre igual a sí misma. No existen variaciones de luz ni de temperatura en esas cavernas oscuras, no hay estaciones ni transformaciones,  los urodelos chapotean felices tanto si llueve como si hace sol y las estalactitas continúan bajando hacia las estalagmitas como enamorados separados por una divinidad perversa. En ese mundo creado por el agua todo vive y se repite con un orden casi invariable."



 


Del libro "Escucha mi voz" de Susanna Tamaro. Escritora italiana nacida en 1.957, descendiente de Italo Svevo. 

Editado por Seix Barral. Madrid 2006


lunes, 23 de julio de 2012

Gaspar Hauser

“Hasta donde Gaspar Hauser podia recordar, habia vivido siempre en un lugar oscuro, nunca en otra parte, siempre en el mismo sitio. Nunca había visto un hombre, ni oído sus pasos, ni su voz, ni el canto de un pájaro, ni el grito de un animal. No había visto los rayos del sol, ni el fulgor de la luna. Tan solo se había sentido a sí propio, sin percatarse de su soledad. 
 No tenía medida para el tiempo. No podía decir cuando había comenzado la inconmensurable soledad. Nunca imaginó que pudiera terminar. No advertía cambio alguno en su cuerpo, no deseaba que nada fuera distinto de lo que era, nada de lo futuro le atraía, nada de lo pasado tenía recuerdos para él; el reloj de su vida, que apenas sentía, dejaba transcurrir sus horas en silencio, su conciencia era muda como el aire que le envolvía.
 Gaspar Hauser no estaba completamente solo; Tenía un camarada. Era un pequeño caballito blanco de madera, un objeto sin nombre, en cuya impasibilidad se reflejaba oscuramente sin embargo, algo de su propio ser. Porque suponía en él formas vivas, lo tenía por su semejante, y en el brillo mate de las perlas falsas de sus ojos, presentía toda la luz del mundo exterior. “
Del libro en que se narra la historia de un adolescente que un dia del siglo XVIII apareció a las puertas de una ciudad incapaz de articular una palabra. Había vivido recluido en una cueva desde su nacimiento sin contacto alguno con el mundo exterior. Recogido por una familia vivió en su casa sin revelar nunca su pasado. Algún tiempo después, siendo aún muy joven, fue asesinado por un desconocido en el mismo lugar en que apareció. Al parecer, sus orígenes, que se perdían en el mas negro de los misterios, suponía una espada de Damocles para algún usurpador. Es una de las leyendas más enigmaticas y atractivas de Alemania  
Autor: Jacob Wassermann

The Clan of de Cave Bear


“Con todos los sentidos en estado de alerta, avanzaron cautelosamente por el interior de la cueva pegándose a la pared. Cuando sus ojos se acostumbraron a la oscuridad del interior, miraron asombrados a su alrededor. Un alto techo abovedado dominaba un salón inmenso suficientemente ancho para dar cobijo a un número de personas superior al de los miembros del Clan. Avanzaron paso a paso a lo largo de la áspera roca en busca de orificios que pudieran conducir a profundidades mayores. Cerca del fondo surgía de la pared otro manantial formando una poza pequeña y oscura que se desvanecía en el suelo terroso y seco un poco más allá. Pasada la poza, la muralla de la caverna formaba un angulo hacia la entrada. Siguiendo la muralla Oeste de vuelta hacia la entrada, vieron gracias a la luz que aumentaba progresivamente,  una oscura grieta abierta en la muralla gris tenue.

Con Grod sosteniendo la luz muy por encima de su cabeza y Brun yendo por delante con la maza dispuesta, entraron los dos en la negra fisura. Avanzaron lentamente por un enorme corredor angosto que al cabo de unos cuantos pasos trazaba un ángulo abrupto, hacia el fondo de la cueva; justo después del angulo se abría una segunda cueva. La pieza, mucho más pequeña que la principal, era casi circular ….

La suerte y la buena fortuna estaban garantizadas para el clan que viviera allí. Resultaba evidente que la caverna habia quedado deshabitada durante años, esperando que ellos la encontraran.

Era una cueva perfecta, bien situada, espaciosa, con un anexo para los rituales secretos, que podría ser usada en invierno y en verano; un anexo del que manaba el misterio sobrenatural de la vida espiritual del Clan. Mog-Ur ya estaba imaginando las ceremonias. Aquella pequeña cueva sería su dominio. La búsqueda había concluído, el Clan tenía un hogar…”


 

Autor: Jean M. Auel
Ed. Maeva S..A.( 1.980)

The Road

En el sueño del que acababa de despertar vagaba por una gruta y el niño lo llevaba de la mano. La luz de los dos bailaba en las húmedas paredes de roca caliza. Como peregrinos de fábula engullidos y extraviados en las entrañas de una bestia granítica. Humeros de piedra donde el agua goteaba y cantaba. Tañendo sin tregua en el silencio los minutos de la tierra y sus horas y dias y años. Hasta que se hallaban en una enorme estancia de piedra donde habia un lago antiguo y negro. Y en la orilla opuesta un ser que levantaba su chorreante boca del gour y miraba hacia la luz con unos ojos tan blancos y ciegos como los huevos de araña. Balanceaba su cabeza a ras de agua como para captar el olor de aquello que no podía ver. Agazapado allí, pálido y desnudo y translúcido, sus huesos de alabastro grabados en sombra en las rocas que tenía detrás. Sus intestinos, su palpitante corazón. El cerebro que latía dentro de una empañada campana de cristal. La criatura movía la cabeza de lado a lado y luego soltaba un gemido grave y daba media vuelta y dando tumbos se alejaba silenciosamente hacia la noche.”
Párrafo extraído de: The Road. Autor: Cormac MacCarthy, escritor norteamericano, fué galardonado con el premio Pulitzer 2007 por ésta novela "La carretera". Editorial Mondadori (2006)

Introducción a "Cuevas y Literatura"

Las cuevas y la literatura, a lo largo de los años, han dado escasas pero brillantes páginas de extraña y a veces certera mirada en escritores que jamás pisaron una cavidad. Mi idea es hacer una recopilación de esos escritos, porque no sólo de cuevas nos alimentamos los espeleólogos, sino de todo aquello que eleva el espíritu y llena esos huecos de nuestro corazón que reclaman a gritos ser rellenados.

 No se trata de extensas páginas dedicadas a relatos espeleológicos, sino de textos dentro de los cuales hay un apartado, un párrafo, en el que el autor se adentra en nuestro mundo subterráneo. Para cada texto incluiré una foto de mi archivo ó un dibujo del libro.

 Este album está dedicado a dos personas en especial: a mi hermana Pilar, poetisa y escritora, de fina sensibilidad, y a Iñaki Miró, montañero y escritor.


Estoy segura de que los disfrutareis tanto como yo lo he hecho.

domingo, 27 de mayo de 2012

La Cueva de la Fajara (23 Mayo 2012)

Por su situación geográfica y su carácter de surgencia activa intermitente, era conocida por los lugareños desde tiempos inmemoriales.Las primeras noticias escritas de esta cavidad se remontan al s.XIX, en el Diccionario Geográfico de Madoz (1.845).

 Espeleológicamente, las primeras reseñas datan de Diciembre de 1.971 en que Manuel Cornax Campa, miembro del Ges de Málaga, acompañado por dos amigos, Fco José Gonzalez y Salvador Perez, inician una salida de tres dias a la Sierra Tejeda con el fin de ver sus posibilidades espeleológicas. Llegan en autobús a Velez Malaga y desde alli se dirigen a pié hasta el pueblo de Canillas de Aceituno. Un vecino del pueblo les habla de una cavidad a la “que no se le conoce el fin” situada muy cerca de un molino en ruinas que se halla al lado del “rio Velmiza”. El campesino afirma que en épocas de grandes lluvias, sale el agua por la boca de la cueva. Se ofrece a acompañarlos y así lo hacen constar en la memoria que redacta Cornax de la salida.

                                          Manantial de la Fájara
                          Camino de adelfas a lo largo del arroyo
                                          Entrada a la cavidad

 Como la idea era subir a lo alto de la sierra, sólo anotan su situación y continuan con el plan previsto. La siguiente reseña que me consta tiene lugar el 4 de Mayo de 1.975, cuando miembros del Espeleo-Club de Málaga ( Jose A. Berrocal, Loreto Wallace, Juan G. Mayorga, Eduardo Alvarado y Jose Luis Lopez ) realizan en parte su exploración indicando que se trata de una cavidad de medianas dimensiones y “sumamente interesante”. También indican que se trata de una surgencia de tipo intermitente, que se activa en épocas de grandes precipitaciones, aunque un lugareño les dice que también ha observado que lo hace a veces cuando llueve mucho en la vertiente Norte de la sierra.

 En la memoria que existe de esta salida se hace constar la colonia de murciélagos que alberga la cueva así como sus abundantes formaciones y una interesante zona en que se aprecia un fuerte sedimento consolidado a base de cantos rodados.
                      La Fájara a la izquierda y Las Cabras a la derecha

 Se procedió a realizar la topografia de la vecina Cueva de las Cabras, abrigo utilizado por los pastores como refugio de su ganado.

A partir de Febrero de 1.976, miembros del Ges de Málaga, fuerzan un estrecho paso y continúan la exploración de la cavidad. Dos años más tarde, en 1.978, se organizan por este mismo grupo diversas campañas para realizar la topografia de la cueva.


Desde entonces, han sido numerosos los estudios sobre esta interesante cavidad. Enclavada en la Sierra Tejeda, provincia de Málaga, se halla acogida al proyecto Andalucía Explora, realizandose en ella, entre otros, trabajos fotográficos, bioespeleólogicos y geológicos a cargo del Ges de la Sem. En esta ocasión ha sido la Fotografía la finalidad de la salida. Para ello he contado con la colaboración de Eva Andrades.
                                         Zona de entrada: Sala de las Pulgas
Esta zona de entrada es la que presenta más amplitud sus galerías. El resto es un complejo e intrincado laberinto de entrechas galerias en que la mayor parte del recorrido hay que hacerlo arrastrándose y forzando estrechos pasos. Aquí unas fotos de algunos de esos pasos tomados en diferentes salidas:
                                                               Paso del laminador.
      La Alcayata. Hay que hacerse "una alcayata" para pasarlo.
               Este es el Paso del Escultor. Te deja las caderas finas, finas...

Quedan el Paso del Colibrí, el del Tornillo.... pero no tengo fotos. Por sus nombres os podeis hacer una idea.
              Numerosas formaciones adornan las paredes de esta cueva.

               Zona donde se aprecian perfectamente los niveles del agua.
                           La pequeña gota terminará uniendo la columna.
                  Una pequeña arañita confiada en nuestras manos.


                                                        Una bella acera de gour.

      Momento "zen" para relajarse: Las modelos extresan mucho! jeje
                                                       Nos fotografiamos juntas.
                               Inicio de la subida a La Alcayata
Quedan muchas zonas por fotografiar. Eso quedará para una próxima salida. Así tendremos una excusa para volver a esta bonita cavidad.!


 Datos extraídos de: -Memorias del Ges de Málaga: años 1.971-1972 -Memorias Espeleo-Club de Málaga: años 1.974-1975 -Revista Sociedad Excursionista de Málaga. 75 aniversario. 1906-1981 (Archivo personal de Loreto Wallace)

domingo, 20 de mayo de 2012

Cueva del Refugio ó del Moñiga ( Marzo 2012)

Situada en el termino municipal de Alhaurin el Grande, en las estribaciones de la Sierra de Mijas, se llega a ella tras ascender un corto pero empinado cortafuegos. Su boca se abre entre una espesa vegetación de matorrales y pinos, por lo que es difícil su localización.
Vista del cortafuegos que hay que subir.
Se halla dentro de un paisaje mediterráneo de monte bajo.
Un corto sendero lleva hasta el inicio del cortafuego. Está siglada como AG-2, siendo conocida desde hace mucho tiempo. Sirvió de refugio y escondrijo a un hombre apodado “el moñiga” de ahí el nombre por el que se la conoce también. Pero sólo se conocían las galerías de entrada, y no fue hasta 1.994 en que tras ascender una estrecha chimenea, se descubrió la sala de gran belleza que es la que le dá importancia a esta cavidad.
Una verja protege la boca de entrada, pero se halla rota y abierta. Para acceder a ella, una vez subida la chimenea, se desciende por una colada muy resbaladiza, por lo que se utiliza una cuerda para un pequeño rápell, para más seguridad.
Por este estrecho paso ascendente se accede a la sala de las formaciones.
Un corto rápel nos pone en dicha sala. En ella podemos disfrutar de una multitud de formaciones: coladas, banderas, estalactitas, excéntricas … muchas de ellas en plena formación. Después de la entrada a la cavidad por una galería muy descalcificada, sorprende el constraste con esta parte superior. La proximidad de la superficie exterior, hace que las filtraciones del agua de lluvia lleguen al techo de la cavidad con bastante rapidez, ayudando al crecimiento de sus formaciones.
La primera visita a esta cueva se debió a la gentil invitación de José A. Marin Cañadas, del Grupo de Montaña Malaga, que fue nuestro guía en Agosto del año pasado. No conocía la cueva entonces. En este año, durante el mes de Marzo, he vuelto a visitar la cavidad, una vez en compañía de Carmen y Andrés del Ges de la Sem, mi club, y la última en solitario ya que no encontré compañía para ir. Todas las veces ha sido para realizar fotografías de la cavidad.
Visita a la cueva en 2011 con Jose A. Marin
Visita con Andrés y Carmen en 10 Marzo 2012
Visita en solitario a la cavidad 24 marzo 2012 No será la última vez que la visite, ya que aún no he terminado con el reportaje fotográfico que realizo de esta sorprendente cavidad.